Jorn van Dijk

Fernando Corral

CEO & Co-Founder at Gabu

19 de septiembre de 2022

Lo que aprendí y las habilidades que desarrollé gracias a los videojuegos

Hay muchos ejemplos de lo que los videojuegos impactaron en mi vida y forman parte de la persona que hoy soy y de lo que estoy creando

Parte I

Viví los primeros 12 años de mi vida en pueblos cercanos a cuencas lecheras. En estos lugares el espacio al aire libre sobra y sólo la imaginación te limita en lo que puedes hacer por lo que casi nunca estaba en casa.

Parte de eso cambió cuando, estando en la primaria, recibí a mis 7 años como regalo de navidad un Nintendo. Los juegos abrieron un mundo nuevo para mi, y aunque seguía pasando horas afuera también dedicaba una parte de mi tarde a quedarme en casa y jugar. Desde ese momento y hasta la fecha los juegos han tenido un gran impacto en mi vida.

Quisiera compartir el efecto que tuvieron 2 juegos en particular, Ninja Gaiden (juegos 1 a 3 del Nintendo) y Final Fantasy VI.

De niño uno de mis primeros juegos favoritos fue Ninja Gaiden. Desde esta edad disfrutaba los juegos difíciles y acabar los 3 Ninja Gaiden fue de mis logros dentro de los juegos que más me costaron a esa edad. Recuerdo todavía ciertos enemigos y niveles que tuve que repetir infinidad de veces. Sin embargo, el poder pasar de “esto es imposible” a un “lo logré” me llenaba de satisfacción. En ninguna otra actividad había una conexión tan obvia entre el esfuerzo que le ponía a algo y el poder lograrlo. Esto me hizo ser más paciente con otros aspectos de mi vida, en particular en el deporte porque hay un desfase mayor entre el esfuerzo y los resultados.

Otro aspecto que me llamó mucho la atención fueron las escenas entre niveles, tenían una forma de contar la historia como si fuera una película, todavía recuerdo vivamente la primera que vi, donde el papá del personaje principal va a un duelo de vida o muerte. El conocer la historia de los personajes hacía aún más interesante el juego y más satisfactorio poderlo acabar.

Final Fantasy VI (FFVI) es un juego que por casualidad empecé a jugar, nadie en particular me lo recomendó, sólo por azares del destino lo elegí y compré con mis domingos que había ahorrado. De entrada tuve que aprender inglés para pasar el juego. Esto no es una exageración, este tipo de juegos (RPGs) tienen una historia compleja y si no la entendemos en muchos casos no sabescómo avanzar. Siendo un juego que salió hace 28 años el texto de la historia era aproximadamente 3 veces más que el libro de “El Principito” y mayor que el libro “Frankenstein” (actualmente hay juegos que tienen 4 veces más texto que la Divina Comedia). Así que ya se pueden imaginar las horas que pasaba jugando con el traductor inglés-español a un lado del juego para entender qué pasaba en este mundo nuevo y extraño. Hablando del juego en sí, hubo varios aspectos que me dejaron marcado:

  1. La historia era muy compleja, al igual que los personajes. Aunque todos tenían una orientación hacia el bien o el mal, había algunos que tenían un poco de los dos y dentro de la trama había muchos giros inesperados. Esto agregado a que yo controlaba a los personajes y tenía cierto poder de decisión sobre los mismos hacía que tuviera un fuerte apego a ciertos personajes y su contexto.


  2. Fue la primera vez que me tenía que subir de nivel a distintos personajes y que no había un camino “claro” de como hacerlo. Desde elegir que personajes tener en tu equipo activo, definir que habilidades querías que aprendieran y que equipamiento darles, hasta meterme a fondo a entender todas las mecánicas que había detrás del juego. A esa edad no pude descifrar toda la complejidad de FFVI pero el entender algunos de los sistemas y la lógica detrás del mismo fue muy satisfactorio. A diferencia de otros juegos este exigía una preparación detallada antes de las batallas y en ocasiones era mucho más importante que la batalla misma.


  3. Dentro del juego hay objetos que una vez usados desaparecían de tu inventario. Los más poderosos como el Megalixir podían cambiar el curso de una batalla pero eran muy difíciles de encontrar. Por mi personalidad siempre los guardaba “porque probablemente habrá un enemigo aún más poderoso después”. Al final acabé el juego sin usar uno. Conforme fui creciendo me di cuenta que este aspecto de mi personalidad se reflejaba en todos los demás aspectos de mi vida, guardando cosas para esa ocasión especial que no termina llegando porque “en el futuro habrá otra ocasión aún más especial”. Cuando esto pasa ahora recuerdo y digo, que no me pase como con los megalixirs, existen para usarse, y así poder balancear ciertas predisposiciones de mi personalidad.


  4. A esa edad no me llamaba mucho la atención la música o el arte. Viendo las gráficas de FFVI fue la primera vez que me quedé sorprendido por el elemento estético de un juego (y de cualquier otra cosa a decir verdad). Aún más que el arte gráfico la música del juego me cautivó. Había escuchado ya otras composiciones de juegos muy buenas pero la combinación de la música y la historia hizo que la llegara apreciar aún más. Ejemplos de esto dentro del juego hay muchísimos pero el más icónico tal vez es la ópera. En una parte de la historia los personajes van a una ópera, compuesta en su totalidad por Nobuo Uematsu. A esa edad para mi la música clásica era “fuchi”, por lo que sentir como la composición puede complementar perfectamente al juego fue una sorpresa, para mi fue fue un parteaguas en mis gustos musicales.


Podría dar muchos más ejemplos de otros juegos que me dejaron marcado pero por el momento quiero compartir estos primeros impactos. En resumen estos fueron los 5 impactos más importantes que me dejaron estos juegos:

  1. El poder ver claramente la relación entre practicar algo y poder pasar de lo “está imposible” a “¡Lo logré!”

  2. Aprendí lo interesante que puede ser una historia y sus personajes, esto también me despertó interés en leer libros fuera de la escuela.

  3. Aprendí inglés.

  4. Aprendí a descifrar mecánicas de los juegos, lo que me permitió desarrollar estrategias dentro de los mismos para poder pasarlos.

  5. Despertaron mi gusto por la música, en particular la clásica.


En
Gabu estamos convencidos que los juegos pueden ser una fuente positiva de experiencias y que con ellos se pueden desarrollar habilidades que pueden servir para otros aspectos de la vida.

Parte I

Viví los primeros 12 años de mi vida en pueblos cercanos a cuencas lecheras. En estos lugares el espacio al aire libre sobra y sólo la imaginación te limita en lo que puedes hacer por lo que casi nunca estaba en casa.

Parte de eso cambió cuando, estando en la primaria, recibí a mis 7 años como regalo de navidad un Nintendo. Los juegos abrieron un mundo nuevo para mi, y aunque seguía pasando horas afuera también dedicaba una parte de mi tarde a quedarme en casa y jugar. Desde ese momento y hasta la fecha los juegos han tenido un gran impacto en mi vida.

Quisiera compartir el efecto que tuvieron 2 juegos en particular, Ninja Gaiden (juegos 1 a 3 del Nintendo) y Final Fantasy VI.

De niño uno de mis primeros juegos favoritos fue Ninja Gaiden. Desde esta edad disfrutaba los juegos difíciles y acabar los 3 Ninja Gaiden fue de mis logros dentro de los juegos que más me costaron a esa edad. Recuerdo todavía ciertos enemigos y niveles que tuve que repetir infinidad de veces. Sin embargo, el poder pasar de “esto es imposible” a un “lo logré” me llenaba de satisfacción. En ninguna otra actividad había una conexión tan obvia entre el esfuerzo que le ponía a algo y el poder lograrlo. Esto me hizo ser más paciente con otros aspectos de mi vida, en particular en el deporte porque hay un desfase mayor entre el esfuerzo y los resultados.

Otro aspecto que me llamó mucho la atención fueron las escenas entre niveles, tenían una forma de contar la historia como si fuera una película, todavía recuerdo vivamente la primera que vi, donde el papá del personaje principal va a un duelo de vida o muerte. El conocer la historia de los personajes hacía aún más interesante el juego y más satisfactorio poderlo acabar.

Final Fantasy VI (FFVI) es un juego que por casualidad empecé a jugar, nadie en particular me lo recomendó, sólo por azares del destino lo elegí y compré con mis domingos que había ahorrado. De entrada tuve que aprender inglés para pasar el juego. Esto no es una exageración, este tipo de juegos (RPGs) tienen una historia compleja y si no la entendemos en muchos casos no sabescómo avanzar. Siendo un juego que salió hace 28 años el texto de la historia era aproximadamente 3 veces más que el libro de “El Principito” y mayor que el libro “Frankenstein” (actualmente hay juegos que tienen 4 veces más texto que la Divina Comedia). Así que ya se pueden imaginar las horas que pasaba jugando con el traductor inglés-español a un lado del juego para entender qué pasaba en este mundo nuevo y extraño. Hablando del juego en sí, hubo varios aspectos que me dejaron marcado:

  1. La historia era muy compleja, al igual que los personajes. Aunque todos tenían una orientación hacia el bien o el mal, había algunos que tenían un poco de los dos y dentro de la trama había muchos giros inesperados. Esto agregado a que yo controlaba a los personajes y tenía cierto poder de decisión sobre los mismos hacía que tuviera un fuerte apego a ciertos personajes y su contexto.


  2. Fue la primera vez que me tenía que subir de nivel a distintos personajes y que no había un camino “claro” de como hacerlo. Desde elegir que personajes tener en tu equipo activo, definir que habilidades querías que aprendieran y que equipamiento darles, hasta meterme a fondo a entender todas las mecánicas que había detrás del juego. A esa edad no pude descifrar toda la complejidad de FFVI pero el entender algunos de los sistemas y la lógica detrás del mismo fue muy satisfactorio. A diferencia de otros juegos este exigía una preparación detallada antes de las batallas y en ocasiones era mucho más importante que la batalla misma.


  3. Dentro del juego hay objetos que una vez usados desaparecían de tu inventario. Los más poderosos como el Megalixir podían cambiar el curso de una batalla pero eran muy difíciles de encontrar. Por mi personalidad siempre los guardaba “porque probablemente habrá un enemigo aún más poderoso después”. Al final acabé el juego sin usar uno. Conforme fui creciendo me di cuenta que este aspecto de mi personalidad se reflejaba en todos los demás aspectos de mi vida, guardando cosas para esa ocasión especial que no termina llegando porque “en el futuro habrá otra ocasión aún más especial”. Cuando esto pasa ahora recuerdo y digo, que no me pase como con los megalixirs, existen para usarse, y así poder balancear ciertas predisposiciones de mi personalidad.


  4. A esa edad no me llamaba mucho la atención la música o el arte. Viendo las gráficas de FFVI fue la primera vez que me quedé sorprendido por el elemento estético de un juego (y de cualquier otra cosa a decir verdad). Aún más que el arte gráfico la música del juego me cautivó. Había escuchado ya otras composiciones de juegos muy buenas pero la combinación de la música y la historia hizo que la llegara apreciar aún más. Ejemplos de esto dentro del juego hay muchísimos pero el más icónico tal vez es la ópera. En una parte de la historia los personajes van a una ópera, compuesta en su totalidad por Nobuo Uematsu. A esa edad para mi la música clásica era “fuchi”, por lo que sentir como la composición puede complementar perfectamente al juego fue una sorpresa, para mi fue fue un parteaguas en mis gustos musicales.


Podría dar muchos más ejemplos de otros juegos que me dejaron marcado pero por el momento quiero compartir estos primeros impactos. En resumen estos fueron los 5 impactos más importantes que me dejaron estos juegos:

  1. El poder ver claramente la relación entre practicar algo y poder pasar de lo “está imposible” a “¡Lo logré!”

  2. Aprendí lo interesante que puede ser una historia y sus personajes, esto también me despertó interés en leer libros fuera de la escuela.

  3. Aprendí inglés.

  4. Aprendí a descifrar mecánicas de los juegos, lo que me permitió desarrollar estrategias dentro de los mismos para poder pasarlos.

  5. Despertaron mi gusto por la música, en particular la clásica.


En
Gabu estamos convencidos que los juegos pueden ser una fuente positiva de experiencias y que con ellos se pueden desarrollar habilidades que pueden servir para otros aspectos de la vida.

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